Era una tarde de febrero, oscura, gélida, ventosa..
Llegué a su casa encogido por el frio con una botella de mi vino blanco preferido en mano, afrutado y suave, que evoca mis recuerdos de infancia con el sabor de la uva verde recién cogida de la cepa mezclada con el olor del campo tras una tormenta de verano.
Tras abrirse la puerta, me recibió la calidez de una sonrisa enorme, un abrazo y un beso complice. La seguí hasta su cocina y puse el vino a buen recaudo en su congelador.
Compartimos una cerveza acompañada de una buena charla y aderezada de caricias en las manos, besos y miradas cómplices. Las ganas que teniamos de vernos se respiraban en el ambiente...
A disgusto sesgué el encuentro con un "tengo que ir al baño".
Al cruzar la puerta lo primero que vi fue la bañera y un par de velas decorativas sobre la repisa del lavabo. Para que pensar más.... Comencé a llenar la bañera con agua bien caliente y algo de gel para conseguir una capa de espuma,
Coloqué estratégicamente las velas y las prendi, todo con mucho sigilo para conservar el factor sorpresa
Volvi a la cocina donde ella me esperaba como siempre con su preciosa sonrisa, y como si nada pasara,
Preparé dos copas, descorché el evocador vino y servi ambas copas. En ese mismo instante cogi con una mano las copas y su mano con la otra y le dije "vamos al baño" y sin soltar su mano la lleve hasta allí.
Su cara se ilumino al darse cuenta de la sorpresa que encontró allí. Nos miramos fijamente e irremediablemente empezamos a besarnos apasionadamente mientras nuestras manos acariciaban y desnudaban nuestros cuerpos...
Nos metimos en la bañera, llena hasta la mitad, sentados frente a frente con nuestras piernas entrelazadas sintiendo como mi pene erecto rozaba entre sus labios bajo el agua.
Excitadisimo, observaba esa mirada lasciva y sus pechos turgentes mientras con ambas manos acariciaba sus piernas desde las pantorrillas a su ingle suavemente de fuera hacia dentro, hasta que mi pulgar se posó sobre su clitoris acariciandolo con un movimiento suave y circular.
Me llevaba al cielo sólo escucharla jadear mientras la masturbaba bajo el agua.
Su cadera empezó a moverse espasmodicamente hasta que observé como su vello púbico lleno de espuma sobresalia por encima de la lámina de agua.
Entonces la ví.
No podía dejar de mirarla mientras una idea no dejaba de rondar mi mente.
Instintivamente alargué mi mano izquierda para coger aquella maquinilla de afeitar mientras levantaba mis rodillas para dejar su vagina por encima del agua y extendí la espuma sobre su vello con mi mano libre.
"Te voy a depilar" le dije.
Por respuesta solo obtuve una cara de sorpresa y un "uffffff".
Comencé a rasurar de arriba a bajo, únicamente se escuchaban suspiros de placer y el sonido de la maquinilla agitando el agua, que indicaba que centímetro a centímetro me iba acercando a su sexo...
Y por fin llegué... Como un artista aplicando precision quirúrgica recorria milimetricamente con delicadeza cada rincón de su vagina cada vez mas humeda buscando la perfección, urgando y separando suavemente sus labios para no dejar absolutamente nada.
Eso si, parando varias veces cuando sentia que iba a explotar en un orgasmo entre mis manos.
La levanté un poco más y siguiendo hacia a bajo pasé la cuchilla alrededor de su ano.
Tras comprobar la suavidad de la zona con mi pulgar y notar que estaba a punto le pedi que se pusiera de pie...
Alli estaba, sentado mirando hacia arriba como Miguel Angel observando su obra vaticana.
Era mi musa, mi diosa, mi obra de arte...
Faltaba la última prueba...
Llevé mi boca hacia su vulva y comencé a recorrerla poco a poco con la punta de la lengua, comprobando cada pliegue, saboreado cada gota de fluido que segregaba de placer hasta que mi lengua llegó hasta su ano lamiendolo en círculos hasta llegar al centro y entrar dentro de el.
Por la excitación, mi glande sobresalia del agua.
La cogí de las manos tirando de ella hacia bajo encajando a la perfeccion uno dentro del otro.
No podía estar mas dentro de ella, unidos, abrazados...
Los movimientos eran tan violentos que salpicaban el agua fuera de la bañera.
Sentía como el agua se deslizaba en su vagina cada vez que entraba y salia de ella.
Ambos sentiamos que íbamos a explotar, pero tenia que darle mas...
La levanté por las caderas y tras ponerme de rodillas la cogí de los muslos y la penetre fuertemente fuera del agua.
No podia parar de embestirla mientras miraba como se estremecia, hasta que noté como empezaba a estremecerse, sus músculos se contraian y como un fluido caliente y viscoso impregnaban mi pene y goteaba entre nuestras ingles.
Habia explotado en un intenso orgasmo sobre mi!!
En ese momento noté como mi sexo se hinchaba y senti como se aproximaba la erupción de un volcan.
Salí de su interior y apoyando mi falo sobre su vulva exploté en una brutal erupción que cubrió por completo su vagina con mi esencia, la cuál aproveché como bálsamo caliente e hidratante que extendi suavemente por la zona de trabajo, culminando asi mi experiencia en trabajos estéticos...
Y no hay nada como un trabajo bien hecho!! 😃😃😃
Carlos.
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