Ninfa

En el amor las palabras nada prueban,,,sólo existe una sabiduría creer y tal sabiduría es una locura

domingo, 25 de diciembre de 2016

¿Morir De Placer?

Pablo fue mi amor platónico en el instituto, el típico guaperas, malote que no estaba al alcance de cualquier chica, y menos de una adolescente cómo yo, sobretodo por la timidez.
Hacia muchisimos años que no nos veíamos. Terminamos el instituto y cada uno hizo su vida. Ese día, la casualidad hizo que nos encontrasemos.
Entré en una librería para comprar el último libro de la autora por excelencia de literatura erótica Charlotte Sellers. El dependiente amablemente me indicò en que estantería lo podia encontar. Alcé la vista, sólo quedaba un ejemplar, cuando extendí mi brazo para alcanzarlo noté que alguien se adelantaba y me lo arrebataba prácticamente de mis dedos, seguido de un "perdón". Cuando me giré, no me lo podia creer, tenia enfrente al chico con el que probablemente habia tenido más sueños húmedos en mi época de adolescente.
Colocándome el pelo detras de la oreja le dije - Hola Pablo. Sonreimos, acto seguido nos dimos un beso en cada mejilla, esperaba que no notase a través del sujetador que mis pezones se habían puestos duros. El tenía el libro cogido con las dos manos, lo miró y me dijo; - toma,
seguro que le sacas más partido que yo.

Decidimos salir y sentarnos en la cafeteria de enfrente de la libreria. Después de ponernos al día de todos estos años, entre otras cosas Pablo me habló de su vida sentimental, me dijo que tenia pareja pero no lo trataba  tan bien como merecía, yo en aquella época estaba soltera. Aquello terminó  alli, no sin antes darnos nuestros números de teléfono, no supe nada de él hasta hace unos meses que me llamó  bastante angustiado pidiéndome ayuda...

Carla, su chica, lo había echado de casa ,sin darle muchas explicaciones, me dijo que no tenia donde alojarse esa noche   ( yo ya le habia comentado que  vivia sola).

No pude negarme... pero Pablo en realidad era un desconocido para mi..apenas sabía nada de él.

Vino a casa ,traía  una maleta pequeña de fin de semana.

Mientras él se instalaba decidí salir a comprar algo de comida.

Cuándo  regresé  Pablo estaba en la ducha y yo tenia urgencia de ir al baño, asi que toqué a la puerta y entré pidiendo disculpas.

¡Uf! cuando vi a Pablo desnudo a través de la mampara mi imaginación voló.Estaba de espalda, el agua corria por su espalda, el ácido del cristal dejaba a la imaginación la silueta de su trasero, ¡uuff! decidí salir del baño no sin antes voltearme a mirar ese cuerpo fibrado!

Salí del baño, me puse cómoda con una camiseta  lencera y un culotte negro, me senté en el sofá y encendí el televisor para ver alguna película de serie B de sábado por la tarde. 

Abri una botella de vino blanco que es mi preferido y cuando apoyé la copa en mis labios Pablo abrió la puerta del baño. Ahi estaba él, plantado enfrente mía sólo con la toalla en la cintura. Se sentó a mi lado y sin mediar palabra empecé a sentir las yemas de sus dedos acariciarme el pelo, cara, cuello, siguió bajando hasta encontrar mis pezones haciendo círculos en ellos con su dedo índice. instantáneamente se pusieron duros. Acto seguido me sacó la camiseta con tanta delicadeza que apenas lo noté. 
Introdujo uno de ellos en su boca. Lo mordisqueo, lo rozó con su lengua. Noté como mi cuerpo empezaba a estremecerse, humedecida, estaba totalmente excitada.

Recorrio todo mi cuerpo con su lengua,creia morir de placer, sólo alcanzaba a decir que no parara , sólo con aquello podia haber tenido un orgasmo.

Se detuvo, me miro a los ojos y me dijo: - Quiero ver como tú te tocas!

Me quitó el culotte, cogió mi dedo corazón y se lo metió en la boca lentamente apretando con sus labios para lubricarlo. Lo sacó y lo llevó a mi clítoris. Empecé a masturbarme suavemente hasta que mi respiración cogió cadencia, mi espalda se arqueaba de puro placer, me puse de rodillas, metí dos de mis dedos y comencé a subir y bajar con  tal fuerza que no pude contener mi orgasmo. Mientras él me observaba con cara de deseo.

Cuando terminé, aún sin haberme recuperado, acercó su boca a mi clítoris y como si de un baile tribal se tratase empezó a mover su lengua mientras que con sus manos agarraba mis pechos con furia.

¡Por dios! aquello me iba a matar de placer!

¡Por favor para, si no quieres que vuelva a tener otro orgasmo!

Se quitó la toallla que todavía llevaba en su cintura y me quedé boquiabierta, aquello era más de lo que hubiera imaginado. Aproveché y acaricié con lujuria aquel miembro colosal mientras le ayudaba a ponerse el preservativo. Me puse a cuatro patas en el sofá dándole la espalda, introdujo su pene con tal fuerza que me sentí totalmente llena.

Agarró mis nalgas mientras bombeaba con furia, agarró mi pelo y tiró de él con delicadeza mientras su miembro entraba y salía a un ritmo vertiginoso envistiendome con cada golpe con su pelvis. Mis gemidos empezaron a subir de tono. Yo era incapaz de abrir los ojos debido a aquel tsunami de placer, notaba su respiración cada vez más profunda junto a sus gemidos, no pudo contenerse, soltó un gemido desgarrador. Se corrió dentro de mí. 

- ¡Continúa no pares! logré decirle.

Continuó embistiéndome y llegó mi segundo orgasmo tan intenso que cuando lo recuerdo, inconscientemente me muerdo el labio y me humedezco.

Cuando nos miramos sentimos que aquello no seria ni la primera ni la última vez que sucedería .

Pablo sigue viviendo conmigo, dándome placer como nunca nadie lo hizo... ¡Gracias Carla!

No hay comentarios:

Publicar un comentario