indumentaria acorde para poder soportar la humedad pegajosa y el calor sofocante del mes de agosto, 12 de la mañana , persianas medio bajadas .
Cogí mi libreta para empezar a esbozar un nuevo relato erótico .
No había abierto aún la tapa, sonó el timbre, extrañada porque fuese el timbre de mi puerta y no del portal, me acerqué sigilosamente y miré por la mirilla, era el repartidor de la empresa de transporte.
MMMM … , mis nuevos juguetitos eróticos habían llegado.
Abrí la puerta, No era el mismo chico que de costumbre. Alto, moreno, corpulento, rondaría los 40 años, su pelo canoso lo delataba.
Su primera mirada hizo que se me dilatasen las pupilas, mi pulso se aceleró.
Su voz profunda al preguntarme – ¿ Marta ? , ¿Marta Miller? , golpeó como una onda expansiva e hizo que mis pezones se endurecieran , mis piernas temblaron.
De tan nerviosa que me puse sólo puede asentir con la cabeza para confirmar que era yo .
Sin apenas darnos cuenta, estábamos uno frente al otro dentro de casa, tan cerca que podía notar su respiración en mi cara .
Allí de pié me quitó la camiseta, se dirigió a mis pezones, los cuales devoró, mordiéndolos inclusive. Su lengua bajó por mi estómago, se detuvo , me estremecí cuando tiro de la gomita de mis braguitas metiéndose en mi raja parte de ellas.
Se deshizo de todo , entreabrió mis piernas y me acarició , me encontraba totalmente humedecida. Apenas podía moverme.
Introdujo su dedo corazón suavemente en mi vagina, mientras que con su lengua chupaba y succionaba mi clítoris, con la otra mano apretaba alternando cada uno de mis pezones ... su lengua recorrió cada centímetro de mi vagina. ¡ Dios! Aquello me enloqueció....mi cuerpo ardía , su dedo corazón sabía exactamente donde ir no pudiendo contenerme por más tiempo el orgasmo .
Alzó la vista me miró y sonrió. .. ¿ Estás bien? Me preguntó. ..
Todavía estaba vestido, le quité la ropa casi con violencia mientras nos dirigimos a mi habitación , quería devolverle todo lo que había recibido de él.
Se sentó en el borde de la cama, me puse de espaldas a él, cogí su pene y lo introduje dentro de mí. Empecé a moverme primero suave, el agarraba mis pechos con fuerza, luego fuerte, sus gemidos y respiración fueron creciendo, ¡ y para terminar duro! , incapaz de seguir el ritmo se tumbó y se dejó llevar.
Lo escuché gemir tanto que supe que estaba a punto de correrse, mi segundo orgasmo llegó a la misma vez que el suyo.
Exhaustos nuestros cuerpos desnudos compartieron cama durante 15 segundos. Ni siquiera nos besamos, los dos entendíamos que solo era sexo y eso es lo que tuvimos.
Se vistió , le firmé la entrega del paquete y cerró la puerta sin apenas decir nada.
Aquel día comprobé hasta donde podía llegar mi locura. ¿Tener sexo con un desconocido ?
Ni siquiera supe su nombre, y por supuesto estuve una temporada sin hacer compras por internet.
Me senté en el sofá, miré el paquete y esbocé una leve sonrisilla .
La curiosidad de mis nuevos juguetitos pudo más… Disfrutad al máximo, pero sobretodo dejaros llevar...
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